Las tecnologías de la información en una economía sostenible

Transcripción de una entrevista en la radio local a Vicente Juan Nácher como analista de la empresa Ifimedia en la aplicación de Tecnologías de la Información a la gestión empresarial. 

Recientemente se ha publicado el proyecto de Ley de Economía Sostenible. ¿Nos podrías contar algo sobre ella?

En realidad este proyecto de ley, junto con otros que se irán publicando a lo largo del año, forman un paquete de medidas orientados a mitigar los efectos de la crisis e incentivar un cambio en el modelo económico español. Se centra en cinco grandes ejes: competitividad, sostenibilidad medioambiental, normalización del sector de la vivienda, innovación, formación profesional, y apoyo a nuevos sectores.

Entre otras acciones para agilizar nuestra economía y disminuir las  dependencias de mercados concretos – lo que ha ocurrido con el inmobiliario – hay que mencionar mejoras como reducir el tiempo de cobro de los proveedores, facilitar la creación de pequeñas empresas, crear las bases para un nuevo modelo energético más sostenible, facilitar la recuperación parcial del sector de la construcción mediante el apoyo a la rehabilitación de viviendas, etc.

Algunas medidas son especialmente interesantes porque están directamente relacionadas con la economía del conocimiento. Definen como bases del modelo la formación y la I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación), involucrando a las universidades en la actividad económica mediante entornos de conocimiento compartido. También pretenden potenciar en gran medida la formación profesional, que es una de las grandes tareas pendientes en la educación española.

Últimamente se habla mucho de sostenibilidad, sin embargo el concepto suele asociarse más a la ecología y al cuidado del medio ambiente. ¿Qué relación tiene con la economía?

Decimos que una actividad es sostenible cuando podemos mantenerla un período indefinido de tiempo sin dañar los entornos sociales y medioambientales, ni agotar los recursos que consume. De esta forma la construcción de una vivienda no es una actividad económica sostenible – se acabará en un año aproximadamente – pero sí lo sería la construcción y puesta en marcha de una residencia para mayores porque una vez acabada la construcción tendremos una actividad continuada en el tiempo.

Pero en realidad estamos hablando de lo mismo, aunque desde distintos puntos de vista. No puede concebirse la ecología sin tener en cuenta la economía, y la economía sin cuidado del medio ambiente conduce a callejones sin salida.

De hecho, el desarrollo sostenible se basa en tres grandes puntales: los aspectos económico, social y ambiental. Si en algunos de estos ámbitos se produce un daño irreversible, o se agota algún bien no regenerable, no podemos hablar en absoluto de sostenibilidad.

Parece de simple sentido común que las actividades económicas no deben causar daños ni agotar recursos…

En efecto, parece de puro y llano sentido común, pero la sostenibilidad tiene un gran enemigo: la miopía en la toma de decisiones.

Te pongo un ejemplo. Supongamos que alguien pone en marcha una fábrica de baladres sónicos (por decir algo). Supongamos que la fabricación de baladres sónicos requiere una importante inversión, y proporciona una cantidad relevante de puestos de trabajo. Sólo tiene un inconveniente y es que se generan en el proceso unos residuos tóxicos. Desde el punto de vista económico, estos residuos se consideran una externalidad.

¿Qué quieres decir con “externalidad”?

Que desde un punto de vista estrictamente económico no forman parte del proceso, y por tanto la empresa no las tiene en cuenta a la hora de planificar su ciclo productivo.

Volviendo a nuestro ejemplo, tenemos pues un Ayuntamiento que ingresará unas cantidades importantes por licencias y tasas, una población con puestos de trabajo duraderos, y una empresa rentable. Todo es positivo si no tenemos en cuenta la “externalidad”. Es decir, si la empresa tiene que invertir en el tratamiento de los residuos para volverlos inocuos dejará de ser rentable, por lo tanto la sociedad tendrá que asumir el problema de los residuos. De esta forma un problema interno del proceso de fabricación pasa a ser externo a la empresa. Decimos que ha sido externalizado.

Por tanto cada grupo se comporta como si no viese el problema…

Exacto, a esto me refiero por “miopía en la toma de decisiones”, a que cada grupo o entidad se focaliza en sus intereses y se pierde de vista el conjunto. En el ejemplo anterior a medio plazo vamos a tener, como mínimo, un problema sanitario y medio ambiental. Vista en conjunto, la actividad no es sostenible debido a estos residuos, pero si sólo nos fijamos en las partes la externalización puede pasar desapercibida.

Pero es comprensible que se dé mayor prioridad al empleo, estamos en una situación de crisis económica.

Si me permites el paréntesis, se está abusando de la palabra “crisis”, sería mejor decir que se ha producido un fallo del sistema financiero global y del modelo económico español. Hablar de crisis en este entorno es otro ejemplo de miopía, porque aunque la economía se recuperará, en ningún caso podremos volver al modelo anterior a 2007.

Y precisamente por eso, hay que redoblar esfuerzos para desarrollar actividades sostenibles a largo plazo. Hay que cambiar el modelo económico para posibilitar otras actividades sostenibles: energías renovables, conocimiento e innovación, atención a las personas, etc.

Entonces, siguiendo con el tema de esta charla, ¿las tecnologías de la información son sostenibles?

En general, sí, pero no es algo obvio. Tendemos a pensar que aquello que funciona con electricidad no contamina, pero hay que recordar que la electricidad no siempre se genera por medios sostenibles. Por ello hay en la industria una seria preocupación al respecto.

Por citar a algunos fabricantes, podemos ver en el portal web de HP que se comprometió a reducir el consumo de energía y la emisión de gases invernadero asociados a sus operaciones en un 25% entre 2005 y 2010. Fujitsu se ha comprometido a reducir la emisión de CO2 en 30 millones de toneladas antes del 2020.

Pero en principio la utilización de ordenadores no contamina, ¿no es así?

Sin embargo, el crecimiento de algunos tipos de servicio puede tener repercusiones a escala ambiental. Greenpeace publicó recientemente un informe crítico[1] expresando su temor hacia la centralización del consumo de electricidad en regiones donde la electricidad es más barata por proceder de sistemas más contaminantes, como el carbón. Los usuarios de estas granjas de ordenadores serán los grandes proveedores de servicios, como, por citar alguno, Google o Facebook.

En realidad no es diferente de las estrategias de muchos fabricantes de producir allí donde les resulta más barato – China, India, el sudeste asiático – pero en el caso de la industria informática es menos llamativo porque cuando abrimos una página en Internet no aparece un letrero de “Procesado en …”.

Antes has mencionado que la atención a las personas son una oportunidad para las empresas de servicios, ¿puedes ampliar esta idea?

Ya lo mencioné cuando hablamos del conocimiento, los grandes pilares de la nueva economía son:

  • La educación, tanto la regular como la formación continuada a los trabajadores. Son áreas en las que España tiene unos déficits notables.
  • La inversión en informática y comunicación, como condición necesaria, aunque desde luego no suficiente, para la innovación y el conocimiento.
  • La gestión del conocimiento como bien con valor económico.
  • Las organizaciones en red, la cooperación entre empresas, entidades públicas y educativas para alcanzar objetivos comunes.

Pero además, no tiene sentido hablar de riqueza sin pensar en el bienestar de las personas. Existe un campo de desarrollo con un enorme potencial para las empresas de servicios, precisamente en este área. La ley de dependencia permitirá la creación de muchas pequeñas empresas de servicios que pueden ayudar en el cuidado de las personas afectadas…

¿Qué querías decir cuando has hablado de las tecnologías como condición necesaria y no suficiente?

Que sin inversión en tecnologías de la información no es posible incrementar la productividad, y por tanto la competitividad de las empresas. Sin embargo la inversión no es suficiente para garantizar el éxito.

La condición más importante es la adecuación a las necesidades y objetivos. No tendría sentido desde un punto de vista económico comprar un Ferrari para ir al supermercado (además creo que tiene un maletero muy pequeño), sin embargo en temas de tecnología existe una cierta tendencia a adquirir primero el recurso cuando es novedoso, y luego buscarle una aplicación.

Nuestro consejo desde Ifimedia es que nuestros clientes mediten sobre el proceso, valoren el coste de la inversión con los beneficios esperados, y entonces decidan.

Hemos hablado mucho de servicios, para acabar ¿podrías explicar en qué consiste este modelo de negocio en el área informática?

Es cierto, cuando se habla de economía sostenible los servicios son un tema básico.

En general consiste en ofrecer soluciones en lugar de productos. Si te vendo un ordenador estoy realizando una simple transacción comercial, yo te entrego el producto y mi responsabilidad acaba cuando compruebas que funciona. En cambio, cuando contratas un servicio hay que fijar un objetivo. En el supuesto anterior tú contratarías, por ejemplo, la capacidad de utilizar un ordenador para navegar por internet de forma segura. Nuestra misión sería entonces recomendarte un ordenador o proporcionártelo si así lo deseas, asegurarnos de que el ordenador funciona, tiene todo el equipamiento que requiere, comprobaríamos que se puede utilizar para navegar por Internet de forma segura, y por último veríamos si necesitas formación y ayuda post-venta de cualquier tipo. En definitiva, tú no pagas por el ordenador, sino por la capacidad de navegar de forma segura por internet.

Algo similar ocurre con la atención a las personas. El servicio sería ayudar a las personas dependientes en sus actividades diarias y no sólo vender productos relacionados con dicha dependencia. No estoy diciendo que vender productos de calidad garantizada sea mejor o peor que vender servicios, simplemente son modelos distintos.

La diferencia básica con una transacción comercial es el objetivo, y en lo que se refiere a la economía sostenible, que el servicio es proporcionado por personas y por tanto genera proporcionalmente más empleo.

[1] El País publicó un artículo a este respecto el 30 de marzo

Villarrobledo, Abril 2010.

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