Sanidad pública y gestión privada: dimes, diretes, mitos y creencias.

Dentro de la oleada de austeridad supuestamente impuesta por la troika comunitaria, Alemania, los bancos, o cualquiera de los malvados entes que nos presionan (por supuesto, no por nuestros gobiernos electos, ¡faltaría más!) una de las discusiones más encendidas se produce alrededor de las bondades de la gestión privada de la sanidad.

En estos debates ambos lados emiten valoraciones y creencias, muchas veces sin fundamento práctico o real conocido. En este artículo me gustaría aclarar algunas de estas verdades que en realidad son, como mucho y siendo positivo, mitos. Aquí van algunas:

La sanidad privada es más eficiente: Pues no lo parece, la verdad. Si por ejemplo comparamos la media de vida en el Reino Unido (donde Margaret Thatcher impulsó este modelo desde 1980) y España desde 2004 a 2009, esto es lo que vemos:

  • El promedio de vida por habitante en el Reino Unido se ha prácticamente mantenido de 65,5 años en 2005 a 65,6 en 2010.
  • En España, este mismo promedio se ha incrementado de 62,7 años en 2004 a los 65,8 de 2011.
  • En la Europa de los 27 países, sólo cuatro tuvieron un promedio de vida más alto que el de España en 2011: Suecia (70,2), Islandia (67,7), Luxemburgo (67,1) y Bulgaria (65,9)

Bueno, es que la gestión privada de la sanidad pública es más eficiente económicamente: Eso parecen creer las escuelas de negocios que han analizado el llamado “modelo Alzira”, sin embargo hay que recordar que estas entidades miden la eficiencia en términos de dinero ganado o perdido por los inversores. Si además le preocupa su salud y esperanza de vida, o es usted un ciudadano o ciudadana preocupados por sus impuestos, podemos comparar el modelo español con el estadounidense, otro paradigma de la iniciativa privada:

  • En 2009, el sistema español invirtió por habitante 2.122,30€, lo que representa un 9,24% de su PIB en conjunto.
  • Estados Unidos invirtió 5.426,40€ por habitante, el 16,72% de su PIB y el 255,68% de lo invertido por España.

En cuanto a los países nombrados en el punto anterior, Suecia gastó un 41,31% más que España, Luxemburgo un 134,72% más, etc.

Esos son datos aislados, el sistema sanitario en su conjunto es más barato cuando interviene la gestión privada: Pues no por dos motivos: en primer lugar porque es imposible, y en segundo lugar porque ya hemos visto cifras relativas, y la calidad y eficiencia del sistema público de salud español es difícilmente mejorable. Me explico:

  1. Es imposible que un sistema que implica la consecución de beneficios e introduce costes de gestión sea más barato que uno que no lo hace. Porque no hay que olvidar que aparte de los beneficios que corresponden, legítimamente por otra parte, a la empresa gestora, ésta también introduce en el sistema costes de administración, venta y gestión. A igualdad de calidad, es imposible que pagando en torno a un 30% más el conjunto salga más barato. Otra cosa es como midamos estos costes, pero eso sería materia para otro artículo.
  2. La experiencia en otros países donde predomina la gestión privada de la sanidad es que ésta es más cara y obtiene peores resultados. Ya hemos indicado algunas cifras de países como Estados Unidos y el Reino Unido, donde se demuestra fácilmente que, globalmente, los costes son mayores y el resultado no tan satisfactorio. Si se prefiere centrar la vista en ámbitos más reducidos, podemos recordar las inyecciones de dinero público que fueron necesarias en Alzira porque las cuentas no les salieron a los gestores privados.

O sea, ¡que acabaremos tirando de tarjeta de crédito para que nos atiendan en los centros público-privados! A ver, que el sistema tampoco es tan burdo. Desde luego el ciudadano pagará más para acomodar el margen comercial de las empresas privadas en la sanidad, pero no directamente. Se pagará mediante incrementos de costes en los hospitales de referencia que sigan siendo públicos, incrementos de impuestos, copagos y repagos, pero no para que nos atiendan (a menos que uno sea un emigrante sin papeles, o un español sin tarjeta, que todo puede ser). De alguna forma tendríamos que asumir que en torno al 25-30% de nuestros impuestos relacionados con la sanidad irían a parar a empresas privadas, pero eso es todo (no siendo poco).

Otro día con más tiempo explicaré porqué los sistemas de gestión privados, siendo más caros, son los preferidos de nuestros próceres.  Pero por hoy ya es suficiente.

Salud, que falta nos va a hacer.

NB: todos los datos cuya fuente no se cita explícitamente han sido obtenidos de la página web de EUROSTATS – PUBLIC HEALTH.

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