(Apocalíptica) despedida y cierre.

Este blog ha ido evolucionando a trancas y barrancas desde el viejo blogspot abierto allá por 2012, que recogía artículos escritos para la radio local y alguna que otra presentación técnica. Ha llegado el momento del cierre por diversos motivos, entre los que destaco la escasez de tiempo para escribir propuestas originales más allá de la estricta opinión, y – todo hay que decirlo – la falta de motivación en vista de la pobre acogida que tienen esos artículos que tanto me cuesta escribir.

Tras un período de reflexión que anuncié en su momento, he decidido suspender por tiempo indefinido mi actividad en este espejo virtual. De vez en cuando puede ser que alguna barrabasada de nuestros nunca suficientemente denostados próceres me empuje a escribir algún reniego, o que mi alter ego P.Baladring se digne tomar el control de mi hastiada mente, pero poco más cabe esperar.

Aunque si bien el blog ha tenido pocos seguidores, estos me son queridos, así que dejaré el dominio en su versión gratuita baladring.wordpress.com a partir de septiembre por si acaso alguien quiere recuperar datos de algún escrito. Es lo menos que puedo hacer por quienes me han soportado – en ambos sentidos – durante estos años.

No hubiese sido cortés dejar el blog sin despedirme y librar una última pieza para quienes tienen a bien leerme, así que aquí estoy con aquello que más me complace, aunque no lo haya prodigado tanto como debiera: plantear temas para la reflexión y un cierto debate interior.

Antes de iniciar la lectura, recomiendo esta genialidad del Intermedio para poner las emociones en situación.

En unas elecciones generales son muchas las áreas sombreadas a rellenar, pero la más importante y visible es la presidencia del gobierno del Estado (que no de la nación, que eso es otra cosa). Al presidente se le retribuye como si fuese competente, así que no estará de más intentar que por una vez lo fuese. A estos efectos, recuerdo que la definición simple de competencia (en el sentido de la segunda acepción de la palabra) incluye dos postulados:

  • No existe la competencia en abstracto, sino que se es competente para alguna función en concreto. Como dice la cita atribuida a Einstein, si tuviésemos que juzgar la competencia de un pez por su habilidad trepando a los árboles, mal le iría la cosa. Por tanto no digáis nunca “Fulano es incompetente”, sino “Fulano es un presidente incompetente”. No mencionaré ningún ejemplo, pero seguro que se os ocurre alguno.
  • Es competente quien quiere, puede y sabe realizar la cosa. No basta con tener una formación adecuada, ni el deseo de ser, también hay que ser capaz de ejercer la función, y aquí entran habilidades, actitudes, y valores entre otros conceptos de menor enjundia.

El hombre elegido, y digo el hombre porque hasta donde yo recuerde no hay ninguna mujer con posibilidades en la competición (lo que por otra parte nos define tristemente como nación), el hombre elegido, decía, tendrá que navegar el pecio del estado por procelosas aguas, porque como dice la maldición china, viviremos tiempos interesantes. Y no, no me voy a poner catastrofista porque no es necesario, basta con ser objetivo.

Vayamos por partes, advirtiendo que este escrito irá de mal a pésimo:

El Estado español (o lo que han dejado de ello):

El estado español no fue diseñado para durar tanto en su forma actual. En su momento se pergeñó una solución coyuntural que permitía una transición más o menos estable a la democracia. La intransigencia de unos y otros cagadores de mármol (Mozart dixit) a la hora de considerarla inamovible, la más de las veces por intereses espurios, nos ha conducido a este triste cascarón a duras penas apto para la navegación fluvial. Y sin embargo deberá atravesar varias tormentas perfectas, de las que me permito señalar las más importantes en el futuro a corto y medio plazo. Del presente poco es necesario hablar, que ya sabemos lo ocurrido: estábamos en el fondo del pozo y Rajoy mandó cavar.

La soberanía en el mundo globalizado. Para quienes aún crean a estas alturas que es posible detener la globalización, ya les digo que no. Sin Internet se detiene nuestra sociedad en seco, y con Internet habrá globalidad financiera, y si hay globalidad financiera, más nos vale tener instituciones globales para defendernos.

Ahora bien, asumiendo que la globalidad resta soberanía a los estados-nación (adolescentes en términos históricos, recuérdese que nacieron en el siglo XVII), de acuerdo con el trilema de Rodrik, del que ya he hablado en varias ocasiones, el gobierno deberá decidir entre ceder soberanía al personal – democracia participativa – o retenerla en las alcantarillas estatales para ejercer su capacidad de coacción. El actual ya ha tomado la decisión consiguiente, veremos quien le suceda.

Es en este contexto en el que adquieren sentido leyes como la Mordaza, las tasas judiciales, etc. ¿Sería tan terrible que el estado se debilitase si a cambio las personas ganamos capacidad de decisión? ¿O incluso que el estado-nación desapareciese? Antes de responder, pensad en la alternativa.

Las instituciones. Hace tiempo que los economistas del desarrollo, y más recientemente Robinson y Acemoglu,  vienen afirmando que una nación es tan fuerte como lo son sus instituciones. Pues bien, nuestras instituciones nunca fueron una maravilla, pero los últimos años las han reducido a puras sombras malolientes. Por intereses partidistas el gobierno del Partido Popular ha desprestigiado al Banco de España, llevado a la Administración de Justicia a estados de pura desesperación, reducido a la invisibilidad a los supervisores independientes (Tribunal de Cuentas y CNMC, entre otros muchos), y vilipendiado a quienes defienden las bases del sistema de bienestar mediante la educación y la salud. Y no hablemos de la Hacienda pública.

Será necesario reconstruir su independencia y prestigio para que España salga de su actual estado de país sumergente, y tenga alguna oportunidad de sobrevivir en dignidad. No será en absoluto tarea fácil, que en destrozar al estado el gobierno ha demostrado amplias competencias.

Cuando menciono este tema, en general se me tacha de exagerado. Un dato para la reflexión: si el Banco de España no hubiese estado tan politizado no habría explotado la burbuja inmobiliaria. Podría poner otros ejemplos con la Administración de Justicia, el Tribunal de Cuentas, y otras muchas instituciones vitales para la salud democrática. Pensadlo.

La administración. Cando vais a una administración pública para cualquier servicio, si quien os atiende os informa en detalle, y lo hace en vuestro favor, es probablemente un funcionario de carrera de los que quedan cada vez menos. Porque el colectivo más injuriado por el gobierno y sus aledaños ha sido el de los funcionarios.

Un funcionario es alguien que accede al servicio profesional del estado mediante un concurso público de méritos, y una vez conseguido el puesto de trabajo disfruta de independencia y protección normativa a la hora de ejercer su oficio. Y éste es el aspecto clave, que el funcionariado puede enfrentarse a la maquinaria del estado teniendo la protección de las normas, a diferencia de los eventuales e interinos, que dependen de quien les puso allí. Actualmente los trabajadores temporales ya ocupan la cuarta parte de los puestos de trabajo públicos que no han sido declarados amortizables. Es decir: los empleados públicos son cada vez menos, peor pagados y desprotegidos. Pensad por ejemplo en los maestros y sus eternas eventualidades, los sanitarios sometidos a la enorme presión de las carencias de personal, y qué decir de los funcionarios de Hacienda convertidos en meros recaudadores amorales.

La segunda parte de la existencia de una carrera profesional dentro de la administración del estado es la garantía de que los cargos políticos no podrán saltarse la legislación con facilidad. Sin embargo actualmente entre el ministro y la primera línea profesional se intercalan varios estratos aislantes de cargos políticos, elegidos a dedo. Duplicidad de funciones, y sobre todo servilismo, a cambio de profesionalidad e independencia en la cumbre de la Administración.

Este apartado enlaza con los dos anteriores. La independencia de la Administración Pública otorga poder a la ciudadanía en detrimento del estamento político. ¿Seguís creyendo que sobran funcionarios? Pensadlo bien antes de responder, porque la alternativa es un sistema feudal, donde decidan los señores con total desprecio hacia lo que digan las leyes. Y no habrá nadie que se interponga.

La vertebración del estado. Algunos optimistas creen que si la opción independentista pierde el 27-S en Cataluña se habrá acabado el debate territorial. Lo dudo mucho, porque la globalización social – hablo de las consecuencias de Internet – está dando impulso a un nuevo sistema de identidades en el que pierde fuerza la identidad estatal en favor de la nacional y las identidades transversales. Dicho en forma menos técnica, que Cataluña no se conformará, vascos y navarros tomarán la alternativa, Andalucía seguirá diciendo que “nadie más que yo” (obviando convenientemente que vascos y navarros ya son más que el resto), mientras aparecen nuevas fuerzas centrípetas al estilo de Ciudadanos. Y todo ello exacerbado por los políticos centralistas, más o menos emboscados, que inflaman el problema, como ya demostré en otro escrito.

No voy a entrar en el debate de si federación, confederación, o autonomías y dos huevos duros. Lo que está claro es que existen comunidades con identidad nacional, y otras que son autónomas porque algo había que hacer con ellas. También es indudable que este sistema no satisface más que a los pescadores de río revuelto y a los conformistas en la mediocridad.

No sé qué ocurrirá a partir de septiembre, pero puedo asegurar con total certeza que no se acabará el debate, y que es necesario rediseñar la vertebración del estado antes de que reviente por las costuras.

Confieso abiertamente que de residir en Cataluña yo habría sido un independentista racional – igual que de haber nacido en Grecia hubiese apostado por el Grexit adornado con una peineta – por miedo a la alternativa. ¿Es preferible reabrir el debate del diseño territorial con todas sus consecuencias, o aceptar una lucha de centrífugas contra centrípetas que puede acabar muy mal? Pensadlo.

La crisis financiera (ésta no, la próxima):

Recomiendo encarecidamente disfrutar del vídeo que encabeza esta sección. Tiene unos siete años, pero no ha perdido nada de su actualidad. ¿Ya lo habéis visto? Bien, espero que os haya gustado, y allá vamos.

En España la crisis financiera global – en puridad, el fallo sistémico financiero – tuvo relativamente poco impacto directo gracias a la buena labor en ese terreno del Banco de España. En cambio indirectamente el brusco corte de fluidos dinerarios forzó el reventón de la burbuja inmobiliaria, pese a los avisos desoídos de los inspectores del mismo Banco de todos.  Ya no tenemos burbuja inmobiliaria, al menos por ahora, pero poco se ha hecho para resolver los errores sistémicos que condujeron a la Gran Recesión. Ahí siguen los paraísos fiscales, las burbujas especulativas, la desregulación de transacciones globales, la aséptica amoralidad de quienes gestionan las finanzas, la falta de supervisores con capacidad de acción, etc. Ya lo advertí en 2013, y poco ha cambiado la cosa desde entonces. Y como casi nada ha cambiado estamos condenados a repetir la historia, aunque esta vez las consecuencias serán mucho peores porque no nos pillará con superávits.

¿Cuál será el detonante del próximo fallo sistémico? No lo sé, pero tanto da que sea un derivado de la burbuja bursátil de Shanghái, o la caída de alguno de esos grandes bancos que no pueden caer – too big to fail – pero que tarde o temprano lo hacen, o quizás la implosión del Euro por la salida de algún país. No importa, el caso es que ocurrirá porque todas las razones por las que sucedió la caída de Lehman Brothers siguen ahí.

Hace ya unos cuantos años que expliqué que si no nos pilla el tren que viene por nuestra vía, nos pillarán los que pasan por las otras. Las economías basadas en el sector servicios – léase turismo – como la nuestra son extremadamente dependientes de factores externos. No hemos innovado la economía, los talentos jóvenes están en el extranjero, y seguimos siendo reserva de empresaurios que no están, ni de lejos, en vías de extinción. En resumen, que cualquier estornudo global nos puede matar, y las vacunas han sido destruidas.

Sobre este tema, y habida cuenta que el gobierno español no dispone de fuerza, ni la Unión Europea de voluntad para cambiar el sistema global, creo que la única alternativa es trabajar para que cambie el modelo a nivel micro económico. Quiero decir que no importa quien caiga si nos pilla con poca deuda privada y pública, si disponemos de sistemas de crédito basados en la economía real, y si nuestros ingresos no dependen de la riqueza de otros. Todos lo prometen, nadie lo cumple. Puede que sea por incompetencia, de seguro por cobardía, posiblemente por ideología, o que simplemente no tienen ni idea.

La crisis energética (o cuando el gasoil se venda en la sección de regalos del Corte Inglés):

No descubro nada si afirmo que España es un país enormemente dependiente de las importaciones de combustibles fósiles. Quizás os sorprenda más si afirmo que el precio del petróleo subirá a no tardar muy por encima de los 100$ por barril, aunque hoy esté aproximadamente en la mitad de ese valor. Aclaremos este punto para empezar: el petróleo está relativamente barato porque Arabia Saudí – y por ende la OPEP – mantiene la oferta pese a que la demanda ha disminuido. Os preguntaréis, ¿y eso? Pues eso es su propósito de ganar cuota de mercado echando a los productores del llamado combustible no convencional: gas o petróleo obtenido mediante fractura hidráulica, para entendernos. Arabia Saudí gana dinero con el barril a 40$ mientras no baje demasiado la demanda, pero las compañías de fracking necesitan un precio mucho más alto para ser rentables. Lo que no duele en exceso, si tenemos en cuenta qué y cómo es eso del fracking, del que también escribí en su momento. Y ahí está la cosa, una vez que la OPEP se haya deshecho de estas compañías, apuesto a que el barril volverá por donde solía.

De todas formas, es una cuestión de tiempo, porque el pico del petróleo ya se ha producido, lo que significa que, o se reduce significativamente la demanda, o más pronto que tarde el combustible fósil escaseará y su precio se disparará.

Algún optimista pensará “Bueno, con coger el transporte público, ya está”. Craso error, para empezar hay un impacto directo en nuestra alimentación:

  • Aunque suene a contrasentido, la agricultura latifundista – esa que proporciona cereales, por ejemplo – está altamente mecanizada, y el precio del combustible repercutirá sobre el precio de los alimentos.
  • ¿Habéis hecho la prueba de comprobar de donde vienen los productos alimenticios que compramos en las grandes superficies, léase Carrefour, Mercadona, y similares? Raro es el alimento que no ha recorrido entre 3.000 y 4.000 kilómetros antes de llegar a vuestras manos. Ese combustible también impacta en el precio.
  • Nuestro optimista – cuidémosle, que van quedando pocos – pensará “Pues vale, con comprar productos locales vamos bien”. Erróneo también, porque tantos años comprando productos por debajo de su precio de coste en España ha reventado la producción de cercanía, y ya casi no quedan productores locales de verduras, frutas, carnes y derivados. Y en todo caso a medio o largo plazo, la única forma de que reabran es una subida significativa de precios. No hay salida.

Lo dicho para la alimentación vale también para la ropa, no creáis que con no comer nos libramos.

Ya alerté también sobre los precios de la energía y el timo del oligopolio. El irredento optimista de antes ya asume que la alimentación escaseará durante un tiempo y será más cara, pero cree que no afectará a la electricidad si cambiamos el consumo de gas y derivados del petróleo por paneles solares o molinos de viento. Lamento ser de nuevo un agorero, pero hay un punto importante a tener en cuenta: la tecnología de energía limpia requiere de productos derivados del petróleo, al igual que casi todo lo que nos rodea: teléfonos móviles, ordenadores, etc. O sea, que si esperamos demasiado, pues va a ser que tampoco.

Nos queda el transporte, que el amigo optimista decía que podía ser público. Genial donde lo haya, porque hay comarcas enteras en España que no saben lo que es eso, y pueblos y ciudades que quedarían aislados de no ser por los coches particulares. Y ya que menciono los coches, recuerdo que los vehículos eléctricos sólo son medioambientalmente sostenibles con determinadas condiciones, porque la huella ecológica de algunos componentes – baterías sobre todo – es importante, y el origen de la electricidad también cuenta.

Para quien quiera aprender más sobre el tema, hay abundante literatura disponible. Os recomiendo seguir a asociaciones como  ATTAC, EQUO, Ecologistas en Acción, y la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. En resumen, un tema complejo con soluciones complejas, pero sobre todo urgentes. Si no cambian los modelos a muy corto plazo, el crash energético afectará a nuestro modo de vida en su totalidad. Para pensarlo, y mucho.

El cambio climático (ese calorcito que puede acabar con casi todo en menos de un siglo):

¿Os gustó el vídeo que encabeza esta sección? Chulo, ¿verdad? Bien, ahora ya intuiréis por qué he incluido el cambio climático en mi lista. No voy a descubrir su funcionamiento, ya ha pasado el tiempo suficiente desde que Al Gore lanzase su verdad incómoda para que la hayáis visto (y si no hacedlo cuando podáis, merece su tiempo). Lo que quizás no tengamos muy claro es lo que representa un aumento de la temperatura aparentemente tan modesto como 2, 3 o 4 grados centígrados (ahora vamos por 1,5). Seguro que nuestro optimista anterior pensará que vaya historia hacemos de un poco de calorcillo, pero será porque nuestro bien pensante imaginario no tiene ni idea de física. De haberla tenido sabría que la energía almacenada en un volumen determinado depende de unas constantes, de la masa de la sustancia que recibe el calor, y de la diferencia de temperatura. Véase por ejemplo este artículo de física de bachillerato.

¿Dos grados parecen poco? Pues multiplíquense por ejemplo por la masa de agua de los océanos y el valor ya no parece tan insignificante. Por otra parte, tampoco conviene olvidar que el calor nunca es uniforme y por eso hablamos de temperaturas medias, pero la diferencia de temperatura entre dos regiones es la que crea tornados, y otras bombas climáticas como los fenómenos que de vez en cuando arrasan países enteros. ¿Sólo en países pobres? Pues no, que se lo digan a Alemania en 2002 y 2013. No sólo tienen un coste en vidas humanas, también suponen pérdidas materiales valorables. Por ejemplo, las inundaciones por las crecidas del Elba y el Danubio en 2002 supusieron unos 18.500 millones de euros en toda Europa, y las inundaciones alemanas de 2013 se llevaron por delante unos 8.000 millones de euros, sólo en gastos de reconstrucción.

Recordad por ejemplo que la habitabilidad de ciudades como Londres depende en buena medida del aporte calórico de la Corriente del Golfo, que parece estar desacelerándose. A nivel más local, hablaríamos de sequías prolongadas con veranos muy cálidos: adiós agricultura, tal y como la entendemos. En resumen: escasez alimenticia y de agua potable, olas de calor sin precedentes y tormentas muy intensas (lo dice el Banco Mundial, poco sospechoso de ecologismo patológico).

Además la cosa tiende a empeorar, porque los científicos sospechan que se están produciendo efectos de realimentación que dejan como optimistas los cálculos más preocupantes. Por citar algunos, que la pérdida del hielo Ártico está acelerando el calentamiento puesto que la energía reflejada al espacio es cada vez menor, y que el metano liberado en el deshielo ejerce también un efecto acelerador.

Y hasta aquí hemos hablado de un cambio de sólo dos grados de media, que podría frenarse sólo con una disminución de la emisión de contaminantes de los países más ricos en torno al 10% anual. Si fuese de cuatro grados, y para evitarlo estamos ya en el punto de no retorno, hablaríamos de grandes zonas inhabitables en el planeta, una reducción notable de las áreas propicias para agricultura y ganadería – léase hambrunas y malnutrición –, enormes extensiones cubiertas por la subida de decenas de metros del nivel del mar propiciada por el deshielo de la Antártida, desaparición del agua potable en amplias regiones. Cuatro grados de aumento a finales de este siglo representa un cambio enorme en nuestra civilización, y la segura destrucción de grandes masas humanas.

Pero, ¿y si fuésemos tan estúpidos que permitiésemos que la temperatura subiese aún más? Bueno, posiblemente hablamos de la extinción de los grandes mamíferos, incluido el homo no-tan-sapiens-después-de-todo. Quizás éste sea el escenario que menos me preocupa, porque si llegamos aquí, será que nos lo hemos ganado a pulso. Además, yo pienso extinguirme mucho antes a título exclusivamente personal: saben los dioses que con haber conocido los niveles de estupidez de dos siglos tengo bastante.

Hablemos ahora de las consecuencias económicas a más corto plazo, y en el supuesto optimista de que no se vayan por el desagüe civilización y/o humanidad en unas décadas. Sólo para EEUU, la organización NRDC calculaba el coste en casi dos billones de dólares anuales en un escenario normal (1,8% del PIB), o el doble si no se hace nada, y sólo teniendo en cuenta cuatro conceptos: huracanes, inmuebles, energía y agua. La UNESCO augura costes de entre el 5% y el 20% del PIB mundial, dependiendo de lo que se haga para remediarlo.

Mientras tanto, Barak Obama ha dado un paso significativo, aunque insuficiente, para frenar el daño causado al clima por la segunda nación más contaminante del planeta, con un cálculo estimado de inversión de 8.800 millones de dólares en los próximos quince años. Se enfrenta por ello a demandas judiciales, aparte de una batalla parlamentaria que se anuncia muy dura en año electoral.

Para mí este es el más importante de los desafíos a los que se enfrenta el futuro presidente del gobierno, porque al margen de que nuestra economía mejore, la energía se abarate, o las instituciones funcionen, el cambio climático puede destruirlo todo. Más valdrá que sepa lo que se trae entre manos, y sea capaz de construir alianzas.

Flujos migratorios globales. Flujos migratorios en el mundo.

La crisis social (la que Europa ya ve venir desde las playas españolas, italianas y griegas):

En un informe la industria armamentística Raytheon se  frotaba las manos por las oportunidades que proporcionaría el cambio climático, y otros ya tienen la desfachatez de hablar de conceptos como la “guerra ecológica”.  Si la industria armamentística asume que habrá guerras y desplazamientos en número suficiente para constituir una buena oportunidad de negocio, habrá que creerlo porque sus profecías tienden a cumplirse. Tampoco no serán menores las guerras del agua que empiezan a descollar en América Latina.

Pero no hace falta especular sobre el futuro, por probable que parezca. La guerra en Siria ya ha provocado millones de desplazamientos forzosos, y mientras en Europa nuestros gobernantes se pelean por no acoger a 40.000 demandantes de asilo, un pequeño país como Líbano, de 4,2 millones de habitantes en tiempos normales, acoge a más de un millón de refugiados en condiciones extremadamente duras. Y todo esto sin mencionar los desplazamientos por hambre o guerra del resto de África hacia Europa, la migración clandestina hacia EEUU, los problemas étnicos migratorios en el Pacífico, …

Tampoco iba a olvidarme de los muchos problemas internos de las personas excluidas en el mal llamado Primer Mundo – mal llamado porque hay otro que no vemos, el de las SICAV y los fines de semana en jet privado, por poner dos ejemplos. Sólo en España, estamos hablando de 40.000 personas sin hogar, y un millón y medio en infraviviendas según la fundación RAIS. El informe Foessa menciona por otra parte a 3,8 millones de hogares (11,7 millones de personas) afectadas por procesos de exclusión social, unos índices de desigualdad sólo superados por  Bulgaria y Letonia dentro de la Unión Europea, o un índice de justicia social de 4,85 (el lugar 21º de la Unión Europea). Recomiendo consultar estos gráficos para apreciar la evolución de estos índices en los últimos años.

Estoy convencido de que la crisis social ya está en marcha, pero todavía no ha adquirido en la opinión pública la visibilidad debida. Es una situación terrible que está creando una presión enorme, y a la que los políticos de la parte de arriba del mapa ni siquiera proporcionan soluciones coyunturales como válvulas de escape, así que ya ni hablemos de soluciones estructurales. Algún día habrá que recordar que España tiene unas enormes fronteras externas, además de las internas que está creando. Recordad lo que dije de los fabricantes de armas y pensad en ello. Pensadlo muy bien porque no estoy hablando de derechos civiles, estoy hablando de supervivencia.

Ahora en Común: la idea de confluencia activada

Presentación de Ahora en Común

Concluyendo (y ya de paso revisando la escasa oferta del mercado de presidenciables):

Espero que los pocos valientes que hayáis leído hasta aquí entendáis ahora por qué no me he despedido hablando de la deriva autoritaria del gobierno actual, ni de la calamitosa situación social del sur de Europa. No pretendo minusvalorar estos y otros muchos asuntos de gran importancia en el corto plazo, pero son temas que ya están en nuestras mentes, mientras otros de enorme calado estructural pasan a un segundo plano ante las urgencias del día a día.

Tampoco voy a insistir hoy en la mecánica electoral, pero quienes tenemos una cierta experiencia sabemos que la estrategia tiene que pasar necesariamente por maximizar las opciones a nivel provincial, de circunscripción electoral. Cualquier otra estrategia está condenada a debilitar las posibilidades de alcanzar el gobierno a cambio de satisfacer ambiciones propias, legítimas pero inconvenientes. No se me ocurre ninguna otra explicación.

Mi intención es que en las elecciones generales votemos por un gobierno nuevo, preocupado por lo social,  pero que antes reflexionemos sobre cuál debe ser su composición, porque no todo vale. De hecho, me temo que hoy por hoy ninguno de los líderes conocidos de los partidos sociales reúne todas las competencias necesarias.

Me explico. Por estricto orden alfabético, que no de preferencias personales, esta es mi visión de los tres presidenciables percibidos – que yo, tener dudas, las tengo – como de izquierdas:

  • Alberto Garzón es un economista teórico brillante, capaz de propuestas imaginativas, y un parlamentario rodado. Ha sabido proyectar una imagen de hombre de estado y de unidad superior a la de Pablo Iglesias. Le lastran a nivel organizativo la caótica deriva de Izquierda Unida, y a título personal sus raíces marxistas pueden constituir un sesgo arriesgado.
  • Pablo Iglesias es un excelente politólogo, que junto con Errejón ha sido capaz de llevar una agrupación política de la imaginación al parlamento. Sin embargo cuando le han entrevistado en profundidad – recordad la entrevista de Jordi Évole, sin ir más lejos – ha demostrado grandes dosis de adanismo, una notable falta de diplomacia, y un total desconocimiento de la economía. Me cuesta verlo en una reunión del Consejo Europeo sin que alguien nos acabe declarando la guerra.
  • Pedro Sánchez es economista, pero no ejerce en exceso. Leí en su momento la propuesta que hizo a petición de Economistas Frente a la Crisis, y debo decir que no me impresionó. Está además lastrado por un partido clientelar muy necesitado de cargos políticos. Aunque hay que reconocerle al PSOE un valioso conocimiento de la administración pública y de los desagües del poder.

No he incluido aquí a Juantxo López de Uralde, por quien reconozco tener una querencia especial, aunque sólo fuera por su trayectoria activista. Ningún otro candidato español conoce los temas ecologistas como él, y tiene un enlace muy especial con la organización europea de Los Verdes – el 4º grupo en el parlamento europeo, un importante apoyo. En su contra, al igual que Pablo Iglesias, patina notablemente en economía, y, a diferencia de Pablo Iglesias, carece de habilidades mediáticas que faciliten a su partido luchar por la presidencia del gobierno. De ahí que no le haya incluido en la lista de presidenciables. Sin embargo, difícilmente será posible afrontar el necesario cambio de modelo energético sin su partido, EQUO, y su capacidad para aunar voluntades.

Porque de esto se trata, de que incluso ganando alguno de los tres candidatos anteriores las elecciones, por separado sus competencias no bastarán para afrontar las amenazas que se nos echan encima.  Es necesario que todos ellos – o al menos sus organizaciones, si la Moncloa no dejase espacio para tanto ego – estén en un futuro gobierno para que seamos capaces de garantizar la supervivencia de los valores humanos, comoquiera que queramos definirlos.

Por resumir: o se presentan unidos, o acabaremos escalando las más altas cumbres de la miseria.

Y con esto me despido, gracias a quienes habéis estado ahí, y por favor, reflexionad que mucho es lo que nos jugamos. Claro que también podríamos repetir gobierno y seguir disfrutando de un clásico, que las papeletas las carga el diablo:

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11 comments

  1. ¡Fiuuuu! Se nota que es la última entrada, has echado el resto. Si no temiera tu ira, haría la comparación con el PP aprobando leyes como churros a última hora antes de las próximas elecciones.
    Ya en serio, una pena que lo dejes. Pero no voy a intentar convencer a un semimanchego, es tiempo perdido.

    Me apunto el matiz. No hay que llamar incompetente a Rajoy: es posible que juegue muy bien al «furbolín».

    Al leer la lista de instituciones desprestigiadas me he acordado de RTVE.

    Yo sí considero que sobran funcionarios (y políticos, y consejeros… pero hablamos de funcionarios). No digo que se elimine la figura, del escenario actual a ese hay un mundo.

    Buenísimo el vídeo sobre las hipotecas “sub prime” («el rescate financiero es recompensar la codicia y la estupidez»).

    En cuanto al cambio climático, leí a Lovelock, no sé si fue en “La venganza de Gaia” o en algún otro libro o entrevista, que ya no podemos hacer nada más que retrasar el Apocalipsis.

    Me ha gustado especialmente la definición de los cuatro líderes de izquierdas. Aunque tal vez a Juantxo habría que ponerle comillas en lo de “líder”, y a Pedro Sánchez en lo de “izquierdas”.

    Es buena idea esa de dejarnos deberes para pensar, que falta nos hace. Tú, por tu parte, deberías pensarte continuar con el blog.
    —Pero ¿no has dicho que no ibas a intentar convencerle?
    Dice uno tantas cosas…

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    1. Para empezar, una disculpa debida a Salva: queriendo pillar atajos acabé publicando un comentario inadecuado, de forma que habréis recibido un correo apuntando a un texto inexistente. No hay excusa, ha sido una chapuza que intentaré enmendar ahora.

      Salva, voy a tratar de contestarte por apartados por si acaso te viene de gusto debatir sobre un tema concreto, aunque debiera empezar por decir que mientes: no temes mi ira, y lo que es peor, estoy seguro de que te regocijaría por lo que ignoraré esa comparación con la legislatura más chapucera de la democracia (aquí tienes un ejemplo).

      Además eres en parte culpable de este artículo. Yo sólo quería despedirme recordando que más nos vale elegir a un presidente del gobierno tan competente como sea posible, pero recordando el debate mantenido recientemente en votaycalla.com pensé que sería conveniente explicar por qué no basta con que alguien sea un genio de la política, o un buen economista. Hace falta un equipo, y ese equipo requiere del saber de todas las organizaciones interesadas. Cualquier otra opción nos aboca al desastre, gane quien gane las elecciones.

      En cuanto a los temas elegidos, todos ellos han sido mencionados en algún artículo anterior, sólo quise llevarlos a primer plano porque creo que justifican la preocupación por el sesgo de las candidaturas, pero sobre todo porque son temas de enorme prioridad que hoy por hoy, están fuera del debate público.

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    2. Lo dejo. En economía es muy conocido el concepto de coste de oportunidad: aquél que aporta el elegir una opción y no otra, sea como coste adicional o disminución de beneficios. Hasta ahora he mirado hacia otro lado, pero en algún momento tenía que introducir algo de sentido común en mis decisiones y dedicar mi tiempo a otras cosas menos entretenidas y más útiles.

      Dicho de otra forma: cabezonería irracional es precisamente lo que estuve haciendo hasta ahora.

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    3. Las competencias. Es algo que en general se mal entiende, pero quienes hemos lidiado en el ámbito de la dirección de personas lo tenemos – o deberíamos tenerlo, que también aquí hay mucho incompetente – muy presente a la hora de elegir al candidato más apropiado. Piensa en cómo sería el Presidente del Gobierno ideal, y en la gran mayoría de las ocasiones, y esta no es la excepción, verás que ningún candidato se acerca, por lo que es necesario discernir quién puede crear equipo, y descartar a los reyes del mambo.

      La única opción razonablemente esperanzadora es la suma de todos ellos. No tanto por los mismos candidatos, que también, pero sobre todo por las organizaciones en las que se apoyan.

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    4. RTVE. Si crees que RTVE tiene algo que ver con lo que menciono en el artículo, es que o bien me he explicado muy mal, o no he sabido convencerte, o mi credibilidad es nula. Para entendernos, la defensa del estado se sustenta en dos pilares fundamentales, las instituciones supervisoras y quienes las sirven. Si no lo has entendido así, o crees que estoy equivocado, entonces es que he fallado por completo.

      RTVE y las entidades supervisoras juegan en ligas totalmente diferentes. El daño que ha causado la deriva de RTVE no puede compararse con los hundimientos del sector inmobiliario y del bancario, la salida a bolsa de Bankia, las preferentes, el torpedeo al sector de las energías renovables, la corrupción de los partidos políticos, la lentitud de la justicia, …

      Por poner una imagen, es como si alguien te dice que están cediendo las vigas maestras de tu casa, y a ti te viene a la mente lo horribles que son las cortinas. Algo falla.

      Sin instituciones supervisoras efectivas no quedaría nadie con la capacidad de limitar el poder político: exactamente lo que está ocurriendo ahora.

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    5. Los funcionarios. Esto también me ha dolido, porque de nuevo o no me explico, o carezco de credibilidad.

      De entrada, te recalco que en el post ni siquiera he entrado en si sobra o falta personal. Lo que afirmo es que más nos vale como ciudadanos que el porcentaje de personal fijo se incremente, porque teniendo en cuenta quien maneja los hilos no esperes que quienes deben su puesto al político de turno se mojen por ti.

      Tampoco sobran empleados públicos, muy al contrario faltan en muchos lugares. Hay en tu afirmación mucho más de percepción que de realidad. Te recomiendo este artículo al respecto.

      También debo decir que me has sorprendido, ¿me estás diciendo que sobran educadores, personal sanitario, bomberos, etc? Porque la alternativa al servicio público ya sabemos cuál es: se llama externalización de los servicios de responsabilidad pública, o no tan técnicamente, privatización.

      Visto lo visto sospecho que no vas a creerme, pero cada vez que alguien dice eso de “sobran funcionarios” algún empresario sonríe, se frota las manos, y llama a sus amiguetes en el gobierno correspondiente. Aquí tienes un ejemplo de lo que ocurre cuando se despiden funcionarios.

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    6. El apocalipsis. Hablamos de apocalipsis por puro etnocentrismo: recuerda que la desaparición de nuestra civilización no sería ninguna hecatombe para la Tierra, más bien al contrario. Hay más seres humanos que viven de otra forma, y las civilizaciones vienen y van a lo largo de la historia.

      Lo que me desespera es que no seamos capaces, al menos, de intentar hacer algo para salvar los muebles. Al fin y al cabo, yo no vivo directamente de la agricultura, ni resido cerca del mar, ni estoy en una gran ciudad, ni soy tan joven como para preocuparme de lo que pueda pasar en treinta años, ni…. Ahora que lo pienso, ¿tú tampoco te dedicas a la agricultura, verdad? Porque todo lo demás…

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    7. Los líderes. Es otra de las razones por las que dejé Juantxo aparte, y si te fijas cuando hablo de él me limito a mencionar su candidatura. Además ya sabes que “líder” en EQUO es una burla en el mejor de los casos, un insulto en el peor.

      Respecto de Pedro Sánchez, nota que hablo de presidenciables percibidos como de izquierdas. El matiz es importante.

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Gracias por dejar un comentario. Nota que no se aprobarán aquellos que superen las 250 palabras, o contengan afirmaciones no demostradas. Por ejemplo, si afirmas que la madre de algún miembro del gobierno ejerce la prostitución, tendrás que aportar pruebas.

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