Autor: V.J.

Más acojonado que el gato de Schrödinger en un día de puertas abiertas.

El viaje de Ifigenia: 10. Averno

De momento sabemos un par de cosas más gracias a las pruebas realizadas por nuestros protagonistas (bueno, la que de verdad sabe es Genia, Lorenzo es más como un cruce de gigoló y manitas):

  1. La máquina del tiempo funciona cuando el cuerpo viaja entero. Si se trocea como le ocurrió a la pobre Rosaura, no tanto. De hecho el cuerpo de Rosaura no volvió a aparecer por ningún lado en el tiempo actual, aunque no cabe descartar que no lo haga el día menos pensado, para gran susto de los presentes.
  2. Cuando un miembro de la especie felina gatuna viaja de cuerpo entero, regresa con marcadas mejoras en el cromosoma 7. No sabemos si hay más cambios, pero ya de entrada es, como mínimo, sorprendente.

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El viaje de Ifigenia: 9. Telégata

— ¡Bajar! ¡Cabrooooooooooooooones, baaaaaaajaaaaaaar!

De nuevo, Lorenzo escuchó el grito como si viniese de muy lejos, mientras que Genia se tapaba los oídos con expresión dolorida. Se giraron hacia la gata, que seguía suspendida en su contenedor. Los miraba a ambos con gesto de furia, mostrando los pequeños y afilados colmillos. Ifigenia descolgó rápidamente la canasta, la dejó en el suelo y abrió la portezuela. Miss Schröedinger salió muy orgullosa, con cabeza y rabo alzados en señal de victoria sobre sus súbditos humanos. (más…)

El viaje de Ifigenia: 8. Miss Schrödinger

Han pasado ya tres meses desde que Ifigenia y Lorenzo trazaron su plan para construir la máquina del tiempo. Resultó relativamente sencillo de realizar. Os contaré un secreto: cuando hemos comenzado a narrar esta historia, Ifigenia ya había resuelto los problemas teóricos de la superconducción a temperatura ambiente. Como los materiales disponibles no le resultaron lo suficientemente eficientes, desarrolló un nuevo compuesto químico de su invención, inexistente en el mercado. De hecho, en un arranque de ilimitada confianza en sí misma, ya había preparado un artículo describiendo el producto y los resultados de las pruebas en laboratorio, antes siquiera de haberlo materializado. Sin embargo, no lo había publicado porque eso: (a) hubiese hecho muy feliz y rico a don leandro, y (b) se le habría acabado la excusa para trabajar en su proyecto de viaje en el tiempo por cuenta de la Universidad. (más…)

El viaje de Ifigenia: 7. Eureka!

Ifigenia decidió por ambos que no convenía perder tiempo, así que tiró de Lorenzo hasta la cafetería. El muchacho se resistió hasta donde le fue humanamente posible. Y digo humanamente, porque se hubiese requerido el poder y la fuerza de un superhéroe para resistir al ceño fruncido de Ifigenia.

Se sentaron en la barra, sobre ambos taburetes. Las miradas de casi todos los varones y mujeres presentes se dirigieron irremisiblemente a la parte alta del taburete de nuestra protagonista. Casi todos, porque en la mesa del fondo se sentaba un ciego, que se limitó a dirigir su nariz hacia allí. (más…)

El viaje de Ifigenia: 6. Integrando

Ifigenia regresó a su despacho tras citar allí a Lorenzo. Hagamos un breve inciso para describir su entorno de trabajo. Es una pequeña oficina de seis por seis metros, atiborrada con dos escritorios, ordenadores, archivos, y estanterías. La superficie de su mesa de trabajo estaba despejada, con tan solo los utensilios del ordenador y tres bandejas apiladas para labores de entrada, en curso, y salida. Lo que cabe esperar de una chica ordenada y meticulosa. (más…)