Ficción

Cosas que nos inventamos y que no tienen nada que ver con la realidad.

Estimados hermanos (y hermanas) en la fe, escribo estas líneas para anunciaros que he decidido tomar hábitos seglares y renunciar a toda participación en el mundo desde el día primero del nuevo año 2017 Anno Domini.

Y no es por casualidad que os lo cuento en este día de los Santos Inocentes: si bien no aspiro a la Santidad, sí he pecado de inocente, y así lo quiero reconocer. Pero sea cuando fuere, una explicación os debo, y esa explicación os la he de dar agora mesmo. (más…)

Aplicación del modelo de Kübler-Ross al deporte en los adolescentes estudiosos

Durante el bachillerato obtuve una cierta reputación por varios aspectos de mi personalidad (asumiendo que la tuviera, o la tenga): una de ellas era mi fama de estudiante que obtenía buenas notas, mis escasas habilidades sociales, y un cierto sentido del humor entre irónico y perverso. De lo que nunca tuve fama es de ser un deportista popular, de ahí que para mí el deporte en los estudios fuese un engorro entre fastidioso y frustrante.

Sin embargo acabé jugando de pívot en el recién formado equipo del Instituto. En este relato trato de explicar cómo pudo llegar a ocurrir semejante incoherencia.


Como conozco al grupo de atletas añosos de mi promoción de bachillerato, estoy convencido de que en algún momento glosarán las maravillas del deporte en la adolescencia (pre o post cincuentena). Tratando de prevenir en lo posible la contaminación de tan pernicioso mensaje, expongo aquí – pese al daño que ello pudiera entrañar para mi, por otra parte escaso, prestigio – la otra visión, la del lado oscuro de la fuerza… atlética, por supuesto.

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Digan lo que digan, es peligroso abusar de las ensaladas

Anoche comí tanta ensalada que creo haber batido un record. Y no es que nadie pueda acusarme de ser vegetariano, no, que ya he dejado claro en otras entradas de este diario que mis amigos me conocen por “el grasas”. Soy de esos que se dejan las verduritas (¡horterada de nombre, oiga!) en el plato cuando molestan para alcanzar el solomillo. Basta con mirarme para comprobar que mi mejor amigo es el cerdo, del rabo al morro. No es cierto, en cambio, que también sea mi modelo vital. Eso es un bulo sin fundamento.

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Los fantasmas del año nuevo: un relato.

K. tenía un don. O una maldición, vaya usted a saber que la cosa era lo uno o lo otro según el momento. El caso es que podía vislumbrar tendencias en el futuro. No datos como el número de la lotería, o el resultado de un partido de fútbol, sólo tendencias. Las veía como líneas de sucesos que se entrelazan e interactúan, creando nuevos eventos y escenarios, unos más difusos, otros más resaltados, algunos, muy pocos, brillantes. El caso es que cuando K. se refugiaba en ese lugar vacío que hace que cuando una mujer pregunta “¿en qué piensas?” el hombre pueda responder con toda sinceridad “en nada”, a K. se le aparecían las dichosas tendencias. Quizás por eso K. no convivía con ninguna mujer, porque le hubiese resultado difícil contestar a esa pregunta – tendría que haber contestado “en la fecha más probable de nuestra separación” o algo parecido – así que tras múltiples y frustrantes intentos, K. seguía viviendo solo a sus muchas décadas de edad.

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Por el bien de mi espíritu, NO ME FELICITÉIS LA NAVIDAD. Por favor.

Este año llevo el puñetero espíritu de felicidad y buenismo peor que otras veces, gracias al gobierno. Empezando por el principio, soy funcionario, lo que significa que:
1.       Bye bye extra de Navidad. Aunque eso sí, han tenido el detalle de descontarme la cotización correspondiente para que no afecte a mi jubilación. Total, un sueldo aún más bajo que el de un mes normal.
2.       See you later vacaciones de Navidad. Porque además la carga de trabajo es muy alta y nosotros somos cada vez menos gracias a la eufemística amortización de plazas. Resumiendo: disfrutaré las vacaciones de navidad del 2012 en febrero.
3.       Take care moscosos. Para los que no lo sepáis, los moscosos son – eran – seis días al año para asuntos propios que fueron otorgados al funcionariado como compensación por una de las muchas reducciones de salario que padecimos. Bueno, ahora son 3, insuficientes teniendo en cuenta que no podemos usar los días de vacaciones, porque estos nos vienen obligatoriamente en paquetes de cinco o más.
4.       Cheers dear canoso. También por si lo ignoráis un canoso es el día adicional de vacaciones que graciosamente nos otorga(ba) la administración cuando lleva(ba)mos más de 15 años dedicados a la función pública, y que en cierta forma compensa el cobrar la friolera de 80€ al mes de antigüedad con cinco trienios.

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