Ficción

Cosas que nos inventamos y que no tienen nada que ver con la realidad.

Las gárgolas

Un cuentecico que me han contado, y que yo cuento por aquí. 

Érase una vez un maestro picapedrero, especializado en la talla de gárgolas para grandes y arrogantes edificios. Y también catedrales y conventos, por supuesto.

Un día, al finalizar una de sus obras y mirarla por primera vez desde la distancia, se sorprendió al contemplar la gárgola más fea, terrorífica y horripilante que jamás humano alguno había tenido que contemplar. La estudió en todos y cada uno de los detalles del rostro sin observar nada anormal, pero cuando se alejaba, volvía a estremecerse al observar ese rostro maligno y degenerado, que a su vez parecía observarlo con malevolencia.

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Estimados hermanos (y hermanas) en la fe, escribo estas líneas para anunciaros que he decidido tomar hábitos seglares y renunciar a toda participación en el mundo desde el día primero del nuevo año 2017 Anno Domini.

Y no es por casualidad que os lo cuento en este día de los Santos Inocentes: si bien no aspiro a la Santidad, sí he pecado de inocente, y así lo quiero reconocer. Pero sea cuando fuere, una explicación os debo, y esa explicación os la he de dar agora mesmo. (más…)

Aplicación del modelo de Kübler-Ross al deporte en los adolescentes estudiosos

Durante el bachillerato obtuve una cierta reputación por varios aspectos de mi personalidad (asumiendo que la tuviera, o la tenga): una de ellas era mi fama de estudiante que obtenía buenas notas, mis escasas habilidades sociales, y un cierto sentido del humor entre irónico y perverso. De lo que nunca tuve fama es de ser un deportista popular, de ahí que para mí el deporte en los estudios fuese un engorro entre fastidioso y frustrante.

Sin embargo acabé jugando de pívot en el recién formado equipo del Instituto. En este relato trato de explicar cómo pudo llegar a ocurrir semejante incoherencia.


Como conozco al grupo de atletas añosos de mi promoción de bachillerato, estoy convencido de que en algún momento glosarán las maravillas del deporte en la adolescencia (pre o post cincuentena). Tratando de prevenir en lo posible la contaminación de tan pernicioso mensaje, expongo aquí – pese al daño que ello pudiera entrañar para mi, por otra parte escaso, prestigio – la otra visión, la del lado oscuro de la fuerza… atlética, por supuesto.

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El pajarico y la nieve: un cuento y tres moralejas

Como estamos en época preelectoral – once again! – y estoy hasta la boina de propaganda, os contaré un cuento con moraleja(s).

Estaba un pajarico en su nido esperando a sus padres, que habían salido a buscar comida (o quién sabe si al mitin del Partido Pajaril, más conocido como PP), cuando empezó a nevar. Y cayó nieve, y siguió cayendo, hasta cubrir el suelo de un inmaculado color blanco. (más…)

Digan lo que digan, es peligroso abusar de las ensaladas

Anoche comí tanta ensalada que creo haber batido un record. Y no es que nadie pueda acusarme de ser vegetariano, no, que ya he dejado claro en otras entradas de este diario que mis amigos me conocen por “el grasas”. Soy de esos que se dejan las verduritas (¡horterada de nombre, oiga!) en el plato cuando molestan para alcanzar el solomillo. Basta con mirarme para comprobar que mi mejor amigo es el cerdo, del rabo al morro. No es cierto, en cambio, que también sea mi modelo vital. Eso es un bulo sin fundamento.

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