rebelión

Hasta aquí hemos llegado. Y ahora, ¿qué haremos al respecto?

Esta es una de mis frases favoritas. Cuando llego a una revolución de sobremesa (o alzamiento en cañas, pero éstos suelen ser menos sangrientos) en la que los comensales despotrican sin tasa de los gobiernos que fueron y son, me encanta esperar un rato y entonces dar un puñetazo sobre la mesa y exclamar “¡Hasta ahí podríamos llegar!, y ¿qué habéis pensado hacer al respecto?”. Nueve de cada diez conversaciones se van al garete y mudan de tema. No estoy seguro de si eso me complace porque me frustran los revolucionarios de café, copa y – cada vez menos – puro que sólo saben quejarse, porque desde que estoy a régimen tengo cada vez peor carácter, porque soy un mal bicho, o por todo ello junto y revuelto. Tampoco me sorprende que cada vez me inviten menos, pero esa parte la tengo asumida, por eso creé este blog.

Sea como fuere, escribo en el día previo a la entrada en vigor de la conocida ley Mordaza, y toca cambiar de estrategia. Así que este post va de reflexiones varias y alguna conclusión que se desprende de todas ellas, en lo que a mí se refiere.

Mientras tanto, y por si algún despistado no sabe de qué va la Ley Mordaza, dejaré que lo cuenten los de nosomosdelito.net que tienen mucho más arte que yo.

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