Apartados

Las gárgolas

Un cuentecico que me han contado, y que yo cuento por aquí. 

Érase una vez un maestro picapedrero, especializado en la talla de gárgolas para grandes y arrogantes edificios. Y también catedrales y conventos, por supuesto.

Un día, al finalizar una de sus obras y mirarla por primera vez desde la distancia, se sorprendió al contemplar la gárgola más fea, terrorífica y horripilante que jamás humano alguno había tenido que contemplar. La estudió en todos y cada uno de los detalles del rostro sin observar nada anormal, pero cuando se alejaba, volvía a estremecerse al observar ese rostro maligno y degenerado, que a su vez parecía observarlo con malevolencia.

(más…)

Anuncios

He publicado en el blog hermano de Baladring mis reflexiones tras el atentado de Barcelona. Por una vez, tienen poco de científicas, hablan de los sentimientos generados por la brutalidad, y su consiguiente resaca.

Si no estáis siguiendo Alien Social, o la publicación os pasó desapercibida, aquí tenéis el enlace:

Barcelona: sentimientos

Para ser feliz lo mejor es ser idiota. Lo dijo Sigmund Freud.

Mamá, quiero ser idiota

Nota del administrador: hemos recibido una consulta en el buzón del extinto P.Baladring, pero al no figurar éste último entre los vivos (alabado sea el Señor por ello) no hemos sabido darle respuesta. Os rogamos por lo tanto ayuda y comprensión para este atribulado ser.

——————————————-

Dijo el sabio en perfecto latín “cogito, ergo sum”. Tengo que decirlo: ¡y un truño como el puño! Si el señor Descartes hubiese sido sincero, habría dicho “pienso, luego no tengo vida social, mis compañeros de trabajo se ríen de mí y me putean, y sólo me hace caso gente más friki que yo”. Presumo que eso era más difícil de traducir al latín, así que soltó la primera idiotez que le vino a la boca. Y ahí quedó la tontería de “pienso, luego existo”.

De modo que he investigado sobre el tema, y he decidido ser un idiota. O mejor, quiero ser el idiota. El máximo exponente de la idiotez en mi esfera social. Perdón, de mis coleguis, que esfera social queda muy de listillo.

¿Qué tiene eso que ver con la mención a mi madre en el título? Nada. Es tan sólo que estoy en la fase de aprendizaje y de vez en cuando se me va la olla. Pero mi objetivo es ser de mayor como el jardinero Mr. Chance, un clásico:

Paciencia, que ya voy al grano. De entrada, habría que aclarar qué es un idiota, y qué no es. (más…)

Ducharse a los sesenta, una odisea menor

Te estás duchando. Suena Thunderstruck en la versión de Steven and the Seagulls en la tablet.

Aprietas el pitorro de la botella del gel. Te frotas.

Parece que el gel es nuevo, como más espeso.

Frotas más fuerte. No hace espuma. Pringa.

Echas agua. El agua resbala, el presunto gel ni se inmuta.

Miras con desconfianza la etiqueta, pero no ves nada. Estás desnudo y mojado, no llevas gafas.

Acaba Thunderstruck en YouTube y empieza a sonar un anuncio de seguros. Te cagas en los anuncios, en YouTube y de paso en Mark Zuckerberg (que no tiene nada que ver). (más…)

Estimados hermanos (y hermanas) en la fe, escribo estas líneas para anunciaros que he decidido tomar hábitos seglares y renunciar a toda participación en el mundo desde el día primero del nuevo año 2017 Anno Domini.

Y no es por casualidad que os lo cuento en este día de los Santos Inocentes: si bien no aspiro a la Santidad, sí he pecado de inocente, y así lo quiero reconocer. Pero sea cuando fuere, una explicación os debo, y esa explicación os la he de dar agora mesmo. (más…)