El caso 4F en Barcelona (I): los hechos

El 4 de febrero de 2006 unos guardias urbanos de Barcelona acuden, sin casco ni pertrechos de protección, a una fiesta en un edificio municipal okupado en Barcelona. Un objeto impacta en la cabeza de un guardia que queda en coma. Otros guardias urbanos detienen a unos jóvenes en la calle, y alguien detiene también a otra pareja que se encontraba en el Hospital del Mar para curar unas heridas superficiales. Son acusados del intento de homicidio y varios de ellos condenados hasta cinco años de cárcel.

Cuando accede al tercer grado, la muchacha que había sido detenida en el hospital se suicida.

Hasta aquí la sucinta historia oficial, pero hay otra historia que habla de detenciones injustificadas, de torturas, de cobertura política, de un juicio plagado de irregularidades, de vergüenza en fin. ¿Cómo pudo esto ocurrir en la Barcelona del siglo XXI? A esta pregunta intentaré responder en el próximo artículo, pero antes recomiendo visualizar el documental “Ciutat Morta”, porque ningún texto podrá jamás transmitir las emociones de los testimonios. Para quienes no quieran, o no puedan, visionar la película he intentado explicar con tanta objetividad como me ha sido posible, qué ocurrió.

— 1) ¿Qué hacía allí aquella noche la guardia urbana? —

La información es, como casi todo lo aportado por las fuentes oficiales, confusa. Según parece se habían recibido denuncias por una fiesta en un edificio ocupado en la calle Sant Pere més Baix 55, el conocido como Palau Alòs.

No queda claro por qué los policías acuden a las 6:20 de la mañana, cuando la fiesta se estaba terminando.

Y curiosamente, el ayuntamiento, que en general seguía una política de baja tolerancia contra el La Guardia Urbana en el lugar de los hechosmovimiento okupa, no había intentado desalojar este edificio en particular, pese a ser de su propiedad.

Se especula que pudo inhibirse porque convenía a sus planes de empujar a los vecinos para completar un proceso de gentrificación del barrio – reurbanizar un barrio popular para que lo habite gente de mayor nivel adquisitivo – y el mayor foco de resistencia, el forat de la vergonya, se encuentra en las cercanías.

En cualquier caso, lo que parece relevante es esa propiedad municipal del edificio okupado porque justifica el intento del Ayuntamiento de rehuir cualquier responsabilidad, pero nada de todo esto explica por qué acuden tan sólo cuatro guardias urbanos, sin equipos antidisturbios, y ni siquiera se molestan en ponerse los cascos.

— 2) ¿Qué le ocurrió al guardia herido? —

Según los peritajes forenses, las declaraciones del alcalde al día siguiente, y el informe de la policía científica, una maceta fue lanzada desde el edificio e impactó en la cabeza del guardia. En cambio los testimonios policiales apuntan a una piedra lanzada por Rodrigo Lanza, uno de los detenidos, extremo expresamente rechazado por los expertos como posible causa de las gravísimas heridas recibidas.

La policía científica no pudo recoger pruebas porque sorprendentemente una cuadrilla de limpieza había pasado poco después de los hechos por la zona, con lo que los posibles indicios habían desaparecido en su mayoría. En cualquier caso, ya no quedaba rastro de maceta alguna.

Estos peritajes e informes de la policía científica fueron ignorados durante el juicio, y sólo los testimonios policiales tenidos en cuenta. La limpieza del lugar fue negada reiteradamente.

— 3) Se detuvieron a varios jóvenes, ¿por qué sólo cinco fueron juzgados? —

Patricia HerasDe las personas detenidas a pie de calle en las inmediaciones del lugar de los hechos, sólo los tres de origen latinoamericano – Juan, Rodri y Álex, que disponían de DNI y pasaporte español – fueron juzgados y condenados.

Al poco de su detención, son transportados al Hospital del Mar para que les atiendan de sus heridas, sin otra explicación probable que las palizas recibidas. Mientras los curan, ninguno de los médicos aplicó el protocolo por torturas y malos tratos, permitiendo que los policías estuviesen presentes durante el reconocimiento.

Otros dos jóvenes – Patricia y Alfon – fueron detenidos en el Hospital del Mar cuando estaban esperando para que los curasen de heridas leves, según su testimonio por una caída de bicicleta. La policía los ve allí y los detiene basándose en su aspecto.

Patricia Heras se suicidaría en 2011 estando ya en tercer grado penitenciario.

— 4) ¿Cuál fue el papel de los políticos responsables? —

Preguntado el entonces alcalde Joan Clos por lo ocurrido, inicialmente afirmó que según un informe recibido, una maceta lanzada desde el edificio okupado había herido al guardia. Posteriormente se desdijo de estas afirmaciones.

Su sucesor al frente de la alcaldía fue Jordi Hereu, que por entonces ocupaba la concejalía de Seguridad y Movilidad. Se especula con que la orden de limpiar la zona de los hechos partiese de él, pero nunca ha sido confirmado.

Tampoco Montserrat Tura, por entonces consejera de Interior, reconoció tener conocimiento del caso.

El informe nunca apareció, pero unos años más tarde el entonces Jefe de Información de la Guardia Urbana fue imputado por motivos no relacionados con el 4F[i]. Siempre ha negado haber transmitido ningún informe sobre el 4F al alcalde de Barcelona.

Todos los políticos mencionados pertenecen al Partit Socialista de Catalunya (PSC).

— 5) ¿Qué ocurrió con los agentes? —

Los agentes cuyo testimonio fundó las bases para la sentencia – Víctor Bayona y Bakari Samyang – fueron detenidos, juzgados y condenados unos años más tarde por diversos delitos, entre los que se encuentran falsificación de pruebas y torturas. Todo ocurrió a raíz de un altercado con Yuri Sarran, un joven africano, en una discoteca. Tras detenerlo y torturarlo, acusaron al joven de trapichear con droga, pero resultó ser el hijo de un diplomático de Trinidad-Tobago, por lo que la acusación se vino abajo y pasaron los policías a ser acusados a su vez, con el final mencionado.

Esta condena no se consideró causa suficiente para reabrir el caso.

— Resumen —

El relato es confuso, aunque algunas versiones son más creíbles que otras.

En vista del aspecto que presentaban los detenidos poco después de su arresto, es difícil dudar de su afirmación según la cual sufrieron maltratos y torturas. Especialmente si tenemos en cuenta que los policías que les acusaron fueron más tarde condenados por este mismo hecho.

Rodri en foto policial y en la actualidad

Aún más notable resulta que sólo acabasen enjuiciados quienes tenían ascendencia latinoamericana, y una pareja que se encontraba en el Hospital del Mar.

El relato que condujo a su sentencia es así mismo muy dudoso. Es difícil explicar que la juez se basase únicamente en el testimonio de dos policías, despreciando los testimonios de forenses y de la policía científica, y como mínimo sorprendente la inculpación de dos personas de las que no hay constancia alguna de que se encontrasen en el lugar de los hechos.

Las sentencias fueron recurridas y llegaron al Tribunal Supremo, pero éste aumentó las condenas sin aceptar las pruebas descartadas en instancias inferiores.

Tampoco es fácil comprender que un informe que el alcalde Clos comenta a la prensa poco después del suceso jamás apareciese[ii], ni nadie haya vuelto a tener constancia de él.

— Concluyendo —

Todo apunta a que esta es una historia de torturas, montajes policiales, encubrimientos e intereses políticos espurios, que sorprendentemente recuerda al caso Dreyfus que acabaría con el conocido alegato de Émile Zola “J’accuse”, en la transición de los siglos XIX al XX.

Allá el caso de un judío acusado injustamente de traición, y que fue condenado pese a la consistencia de las pruebas de su inocencia, aquí un más que probable montaje policial que fue utilizado para encubrir intereses políticos. Ambos casos podrían haber pasado desapercibidos para la sociedad de su tiempo de no haber sido divulgados por fuerzas excepcionales: allí el escrito de Zola, que ha pasado a la historia como ejemplo de alegato en defensa de la justicia, y aquí la película “Ciutat Morta, ni oblit ni perdó” con la que abro este artículo.

Cuando vi el documental me impactó enormemente, y he tratado de entender cómo pudo ocurrir tamaño encadenamiento de decisiones inmorales e injustas por parte de instituciones cuya obligación es precisamente la defensa de la sociedad: policías, políticos, jueces, médicos,…

Y no es menor la comprobación de lo poco que ha avanzado nuestra sociedad en el último siglo – aunque es probable que simplemente no he buscado lo suficiente – en lo que respecta a la justicia social y la decencia del sistema.

Los manifiestos de los grupos que impulsan la revisión del caso 4F afirman que “no es una manzana, es la cesta entera”.  Yo creo que incluso la podredumbre de la cesta es poca cosa para explicar todo lo ocurrido. Aunque extendiésemos la vista al conjunto de la sociedad, a todo el modelo, dudo que encontrásemos el límite, porque no lo hay.

En un próximo capítulo intentaré aportar mi punto de vista, que no por basarse en las ciencias sociales es menos descorazonador.

(NB: Creedme, os lo aseguro: he hecho verdaderos esfuerzos por mostrarme tan objetivo como he sido capaz, pero hay relatos en los que es casi imposible no tomar partido.)

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[i] El vídeo enlazado corresponde a los cinco minutos censurados en el documental en su emisión por TV3 por orden judicial.

[ii] Esta pregunta no estaba prevista en la entrevista, pero la periodista Mónica Terribas, muy conocida en Cataluña por no aceptar imposiciones, no se arredra. De ahí la incomodidad manifiesta de Joan Clos.

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8 comments

    1. Tienes toda la razón: va siendo hora de que afirmaciones altisonantes que se han dado por ciertas sean revisadas. El concepto de autoridad es uno de ellos, también la idea de lo que es el poder. Quizás incluso la definición según la cual el Estado detenta el monopolio de la violencia (Weber, 1919). Y en el terreno de la economía, ya ni hablamos.

      Ahora bien, eso es incompatible con una sociedad en la que ciudadanos y ciudadanas no asuman su responsabilidad participativa, y cualquier precio sea aceptable con tal de mantener el cómodo estatus quo.

      Así que ahí va la gran pregunta, ¿cómo eliminamos la enorme inercia de resistencia al cambio de la mayoría social, sin que nos cueste varias generaciones, o incluso alguna que otra revolución? Creo que el 15M fue una inteligente respuesta, pero aún falta mucho por andar.

      Saludos, y gracias por comentar.

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    1. Fíjate en que manipularon la documentación de los muchachos de origen latinoamericano para que pasaran por inmigrantes ilegales, y así pudiesen actuar los prejuicios. Y mientras los prejuicios funcionen también lo harán las actitudes, y por tanto los sesgos cognitivos que permiten ver sólo aquello que se espera ver.

      Cabe preguntarse sin embargo si hubiese ocurrido lo mismo si la justicia dispusiese de los medios adecuados, los jueces no estuviesen sobrecargados de trabajo y cambiasen de destino para evitar que acabasen conformándose con lo que éste les ha reservado, o los policías tuviesen una supervisión externa a su ámbito de poder que impidiese que actuase la deformación profesional.

      En cualquier caso la idea que me sobrepasa es que aquí se habla de dos casos conocidos, el primero por un suicidio, el segundo por afectar a una familia con capacidad de defensa. ¿Cual es la proporción de casos conocidos? ¿1 por ciento, quizás 2? O dicho de otra forma, ¿qué ocurrió con las decenas, o centenares, de casos de los que nunca supimos nada?

      Da miedo pensarlo.

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      1. Yo estoy convencido de que las torturas, las vejaciones, etc. son el pan nuestro de cada día.
        Ya nos contaba Lorena Ruiz-Huerta (abogada de oficio) en Salvados, que el 90 % de los detenidos que pasan por su turno sufren malos tratos.

        http://www.lasexta.com/videos-online/programas/salvados/lorena-%E2%80%9Cla-policia-maltrata-detenidos-manera-sistematica-detencion%E2%80%9D_2014060100076.html

        Y en determinados casos… ¿Imagináis lo que tiene que estar pasando El Solitario, que supuestamente asesinó a dos guardias civiles? Mirad lo que les hicieron a estos chicos en venganza por el coma de su compañero, a sabiendas de que ellos no tuvieron nada que ver, que eran sólo chivos expiatorios, cabezas de turco… Pues El Solitario tiene que estar pasándolas putas.

        Yo he leído a la Guardia Civil alegrarse de la muerte (extraña) en prisión de un chaval de 30 años, porque se le relacionaba con ETA (aunque no tenía delitos de sangre). Y también les he leído burlarse y aplaudir las palizas proporcionadas a un preso en la cárcel. En fin… No seguiré, que una cosa es mi blog, y otra la casa ajena.

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      2. Entiendo lo que comentas, pero lo sorprendente sería que en un modelo social como el nuestro ocurriese de otra forma. Los mecanismos sociales que actúan son muchos y muy poderosos. Recuerda por ejemplo la entrevista a Iñaki Rekarte en Salvados, cuando se identificaba con sus torturadores porque asumía que no tenían más opciones. Estas actitudes de delincuentes habituales, afectados por las normas de grupo en su relación con la policía, refuerzan la tendencia de la sociedad a asumir que si se maltrata a alguien por algo será – sesgo cognitivo al canto.

        Una de las conclusiones de Bauman (mencionado en el otro comentario) era la temporalidad del efecto. Cuando la jueza recibe a los detenidos, se identifica con la policía y no presta crédito a los maltratos pese a toda evidencia, probablemente porque estas quejas son habituales y no actuó cuando estaba a tiempo. Ahora tendría que cuestionarse toda su vida profesional si lo hiciera.

        Por otra parte, al recurrir los abogados de los detenidos pusieron en marcha dos mecanismos, uno de distanciamiento – juzgan personas para quienes los acusados podrían ser de ficción, puesto que nunca los han visto – y otro de temporalidad – cuanto más avanza el proceso, más decisiones habría que cuestionar, y más miembros del grupo quedarían expuestos, con lo que el cuestionamiento se vuelve más improbable.

        Un tema que considero muy interesante es el caso del Consejero de Interior Joan Saura (ICV) que intentó imponer un código ético a la policía de Cataluña, y mandó instalar cámaras en todas las dependencias policiales. El resultado fue que todo esto desapareció en cuando ganó la Generalitat CiU, y los mossos condenados por torturas fueron indultados por el PP. Claro, que hay que tener en cuenta que Saura era parte de una minoría a su vez, que llegó al cargo por una especie de regalo envenenado del PSC al constituir el tripartito, mientras que el gobierno de España y los actuales gestores en Cataluña se consideran representantes de la mayoría.

        Por resumir, que me enrollo: esto no se solucionará hasta que policías y ejércitos no sean gestionados por minorías sociales heterodoxas por tiempo prolongado. Veremos qué pasa mientras tanto en autonomías y ayuntamientos, si las nuevas mayorías acaban interiorizando los cargos o los transforman pese a la esperable resistencia de las instituciones. VG, veremos que hacen Ada Colau y quienes la apoyan con la Guardia Urbana de Barcelona, y como reaccionan los gobiernos de la Generalitat y del Estado ante lo que considerarán un ataque a las instituciones.

        Saludos, y siéntete libre de expresar lo que quieras, estás en tu casa.

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Gracias por dejar un comentario. Nota que no se aprobarán aquellos que superen las 250 palabras, o contengan afirmaciones no demostradas. Por ejemplo, si afirmas que la madre de algún miembro del gobierno ejerce la prostitución, tendrás que aportar pruebas.

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